Despierta. Una gota de sudor se resbala y cae sobre el piso más alto de la estructura de madera que lo exhibe. Sentado. Ve de reojo a la multitud que despide humores verdes, listos para quemarlo vivo, si pudieran. Se ríe de ellos en sus adentros.
"Confiese sus pecados" "Jamás he cometido uno solo".
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