Miro su blancura hipnotizado,
la miro de frente con vergüenza,
la miro de lado con desidia.
Cierro los ojos:
blanco.
Una barra parpadea:
mil historias por ser contadas,
un millón de fantasmas que las devoran,
un millón más que las escupen y ríen a carcajadas,
Terror:
el terror del espacio en blanco.
martes, 28 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
Libros de viejo
“Diecinueve de agosto de 2002” leyó en una hoja arrancada de un calendario que hacía las veces de separador al abrir el libro. Excepto por el año, era justo la misma fecha en que sus padres le dijeron que nació. Bastaba ver las hojas amarillentas y las pastas dobladas del ejemplar que tenía entre sus manos para saber que era un libro de viejo. Quizá el primer dueño del libro lo prestó a su mejor amigo luego de haberlo releído infinidad de veces bajo el árbol de durazno de su jardín. Quizá el amigo a su vez lo olvidó en la biblioteca después de comentarlo con sus alumnos en clase. Quizá quien lo recogió en la biblioteca intentó devolverlo sin éxito, lo hojeó, y al no encontrar el libro atractivo, lo arrumbó en su librero hasta que años después su hija adolescente lo rescató del olvido. Quizá el libro marcó la vida de la hija quien, para no olvidar el día que terminó de leerlo, arrancó la hoja del calendario, la puso entre sus páginas y guardó el libro como un tesoro en una cajita de plástico. Quizá...
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