martes, 22 de junio de 2010

Necromancia

-El contacto está hecho, puede hablarle -me dijo la mujer luego de encender una veladora y un incienso justo a las las diecinueve horas con ocho minutos en punto (hora crucial), rociar gotas de agua bendita por la habitación (purificación del lugar), dar siete vueltas alrededor de la mesa con los ojos cerrados y la respiración agitada, quemar la prenda del ser querido ya difunto (un pañuelo), entonar cantos incomprensibles (oraciones) y finalmente juntar su mano huesuda con la mía.
-¿Me escuchas? -pregunté.
-El contacto es unidireccional -apuntó la mujer.